viernes, 30 de julio de 2010

Mi día estándar en la city Q


(Foto: MorgueFile)

!Ohh, la city Quiú!

Empiezo mi día a las tres de la mañana; es decir, me despierto a la Hora Maldita irremediablamente (si vieron el Exorcismo de Emily Rose, tendrán una mejor imagen). Entonces, me quedo un par de horas viendo el techo o me vuelvo a dormir. Ahora, quiero que entiendan lo siguiente: en mi cabeza, las 3h00 equivalen a las 21h00 en ese momento. A las 5h00, debo comenzar mi lento reptar al trabajo. Eso equivale que mi cuerpecito comprende que son las 23h00 cuando salgo a trabajar. Maravishoso. My precioussss

En todo caso, me levanto y me ducho, intentando de alguna manera recobrar un poco de humanidad en el proceso. Luego, por supuesto, no tengo que ponerme, porque debo calcular que salgo a la 6h30 polares, me escapo 30 minutos al calor tropical del mediodía quiteño y tengo que estar lista para la lluvia y el frío de las 20h00 cuando vuelvo al cubil felino. El equipo incluye normalmente botas, claro, y paraguas (debido al caprichoso cielo de la Carita de Dios), bloqueador solar (por eso de vivir en la Mitad del Mundo, con los rayos solares en la coronilla) y gafas, para no quedarme más ciega. Algún día llevaré el snorkel y mi katana. Ya van a ver.

En el intermedio, desayuno con mi primer café del día (Taza 1) y escapo. Transporte y luego frío... mucho frío, mientras camino acompañada de:

a) Office pípol, como yo
b) viejitos jubilados arrastrados por sus malcriados canes
c) Niños universitarios (HA HA... ilusos)
d) Gente enloquecida para llegar antes del Pico y Placa; gente que tiene ojos de Hannibal Lecter cuando les para un semáforo.

7h30: Llegada a mi oficina. La silla roja me espera acogedora, con los brazos abiertos y moviendo las garras. Después, trabajo en miles de cosas sin mucho sentido práctico, desafío la ilógica y contesto toda clase de mails y llamadas, hasta...

... las 12h30, almuerzo time. Hora de comer algo y de hacer fotosíntesis. Saco las gafas.

13h00 (Taza 2) Intento mantener el Zen, el cual debe estar firme hasta que me dedico a mi actividad laboral dos: trabajar en la esquizofrenia gramatical y ortográfica de los otros. Mi alma muere un poco en el proceso.

14h00 (Taza 3)

19h30 (Taza 4 que parece un Bol)

20h00 Normalmente llueve. Las botas y el paraguas se vuelven útiles. A veces me quedo por ahí con otros humanos, otras veces regreso al cubil (Thundercats hooooo!). Intento conservar el Zen.

Sigh...


INTENTO CONSERVAR EL ZEN


Pero no lo logro a veces. No sé por qué el peso de la rutina me molesta tanto; digo... todo el mundo debe vivirla en algún momento. Tal vez, lo que sucede es que en el fondo soy la Loca de los Libros o La Bruja del Pantano. Todo me parece muy importante, todo es beri emoshional y espero demasiado del Planeta. En fin, la culpa no es de las estrellas, sino de nosotros mismos. Pronto será tiempo de decisiones...

lunes, 26 de julio de 2010

El Infinito, su servidora, y Blogspot


Photo credit: PatriciaEGreen from morguefile.com

Últimamente el Universo y yo hemos tenido largas conversaciones, normalmente a medianoche, entre que llego a mi casa, como, me lavo los dientes y me instalo a pensar un poco en qué diablos sucede con mi existencia, esa cosa que palpita alrededor de mails, llamadas y fechas tope de entrega.

Por suerte el Universo-San se queda calladito y escucha (gracias a Dios, imagínense si me contestara de vuelta). Ahora, sé que el pana probablemente hace garabatos en su libreta, piensa en su declaración al SRI o caza moscas con sus palillos mientras yo estoy en mi meditación trascendental. Sin embargo, es bueno hablar con Don Universe: el amigo es infinito y tiene unas orejas bastante amplias. Aguanta todo, como lo hace el papel.

Eso sí, no sé por qué mi imagen antropomórfica del Universo tiene la pinta del Sr. Miyagi. Mil disculpas por esta referencia a mi niñez de los ochentas.

En todo caso, en uno de esos monólogos acompañados de café se me ocurrió la idea de volver a este blog, porque el hecho de lanzar estas observaciones sobre el mismo Universo al Ciberespacio es, tal vez, precisamente lo que necesito. Se han ido muchas cosas, han cambiado muchas miradas y el cielo ya no es el mismo. Sin embargo, las palabras rondan por ahí, igualitas. Son todavía las columnas de lo que es y de lo que no es, pero que nombramos para que sea.

Por eso, vuelvo a escribir aquí, para tener bases y no perderme en el Infinito, para poder hablarle al Universo en un mejor idioma. Ahora Su Gran Eternidad está despertándose después de haberse quedado dormido con mi perorata, y me mira extrañado de que no le esté dirigiendo a él mismo lo que escribo. Por el momento, lee sobre mi hombro. Pongo "guardar ahora", por si acaso.

Pronto me iré a dormir, y el Universo tendrá que ir a cuidar que el planeta gire y rote en el transcurso de la noche (o a cuidar de sus bonsais, lo que le parezca más urgente). Mientras tanto, yo espero que mañana sea lo mismo y sea diferente; que nuevas historias aparezcan. Tiene que ser así, el Universo funciona porque no se aburre; alguien le tiene que contar algún chisme: las vidas humanas somos su droga, placer y combustible. Sin él no somos, sin nosotros, él no es.
Bonne Nuit, Petit.

martes, 20 de abril de 2010

¿Todavía hay alguien en el acelerador de partículas?



Buenas,

Me pregunto si todavía hay alguien leyendo estas cosas raras que escribo. Llevo ya algunos añitos con este blog, unos meses más productivos que otros, eso sí. Circunstancias personales y la vida hacen que uno se olvide de estas cosillas que nos ayudan a seguir alzando la cabeza, en tiempos tan... así... como los que vivimos.
¿A que no soy un ser de luz y positivismo? Siento la nota oscura de inicio del post. Es el día.

En todo caso, les puedo contar que conseguí un trabajo, que estoy yendo por la vida en un rumbo incierto, que el regreso me pegó duro, y que a veces extraño Plentzia. No sé por qué, pero cuando pienso en Euskoworld, la playa de Plentzia es lo primero que aparece en mi cabeza. Creo que fue porque en pleno inicio de primavera (y con el frío de achachaiiii, que hace allá en esa época), me fui de paseo improvisado por esas zonas. Tengo ese día clavado entre pecho y espalda. Me acuerdo de ese día como el recuerdo de un amor viejo. No sé. Perdón por la cursilería.

Tal vez todos tenemos una papelera de reciclaje. Vivimos todos los días momentos buenos y malos. A veces, uno existe en una luminosidad casi insoportable, y uno está consciente que ese momento se te va a ir de las manos. Es posible que esos minutos se queden en algún sitio; no hablo de la memoria, porque la memoria tiende a distorsionar información y poner flores, duendes y colores donde no habían (todo muerto es bueno, ya se sabe). Creo, más bien, que hay un espacio en el universo donde esa energía de la felicidad se queda guardada. Happiness Recycle Bin.

Ojalá exista. Así podemos dejar lo malo y recoger lo bueno. Espero que algún día pueda cerrar y abrir los ojos y volver a estar en Plenzia. No en la real, sino en ese lugar que llevo en el shungo corazón. Ahora mismo, mientras escribo estas líneas malvadamente incógnitas, solo puedo esperar y no desesperar.

... y ojalá todavía estén por ahí.

jueves, 11 de febrero de 2010

Gimme Job... Gimme Moni?


Jelou
Como estoy en época de buenos propósitos, flores, y muchos colores, me vuelvo a asomar por estos rumbos. Tardecitas.

He estado reflexionando sobre la vida y el trabajo. El por qué uno se pasa años de años aprendiendo extrañas cosas que sirven para cumplir la maldición divina de "ganarás tu pan con el sudor de tu frente".

Podría decir que la autoridad suprema (el Big Boss) le dijo lo consabido a nuestro pana Adán. O sea, Eva y sus descendientes deberíamos andar haciendo conjuros y mochileando por América Central. Aunque bueno, a nosotros nos cayó con eso de que "parirás con dolor". Yo estoy pariendo del susto, y no por guagua, así que no puedo andar señalando a los del otro gremio.
Me disculpo, chicos.

En todo caso, me he dedicado a mandar mis "hojas de vida" (feáso nombre, ¿verdad?), para conseguir un laburín que, como ya dije antes, justifique los siete años de estudios superiores que he tenido desde que salí del cole.

No sé niños y niñas. A veces, a pesar de todas esas sabias enseñanzas, siento que solo soy una muy buena lectora y una muy buena escritora (felicidades, pasaste el primer grado). De verdad, mis habilidades no crean demasiadas cosas. No voy a descubrir ninguna cura a ninguna enfermedad; tampoco inventaré el nuevo avance de la física cuántica. No puedo hacer nada que la gente pueda tocar con las manos.
Trabajos que los títulos que tengo dicen que puedo hacer:

1. Volver a la bola y cadena del periodismo (niños, aléjense de las redacciones... muerden).
2. Comunicar. Con todo la vaguedad y amplitud que la palabra señala.
3. Ser profe... es interesante, pero tengan cuidado alumnos. Yo muerdo.
4. Consultorías varias. Desde Teoría de las Relaciones Internacionales hasta el acoso en el trabajo. Literalmente.
5. Corregir textos. Con todo la vaguedad y amplitud que la palabra señala.

Esos son los trabajos que en el mundo real podría hacer. Ahora, el mundo real no te paga por ser feliz. Te paga por dar dinero a alguien que es feliz mientras tú trabajas.

¿Trabajitos extraños que siempre quise tener?

1. Ser escritora. (Y ahí es cuando los grillos empiezan a cantar como en todo momento incómodo).
2. Ilustrar cuentos para niños. De verdad. ¿Sabían que dibujo? Un día quise ser ilustradora. Culpen a mi infancia comelibrística.
3. Académica. En serio, me podría sentar detrás de mis libros e inventar largas peroratas sobre la situación del mundo, la literatura, y el futuro. Á la Susan Sontag.
4. Trapecista. (Ya dice...)
5. Dueña de una papelería y / o librería (me encantan las papelerías)
6. Catadora (todos queremos serlo un viernes por la noche)
7. Escribir mi blog en piyama, con un café al lado (y que me paguen por eso)
8. Ser una de las manes de Lonely Planet.
9. Mística (y que me paguen por eso)
10. Poeta maldito (sí, es como ser escritora, pero ser un poeta maldito te da otro style. Además, como eres un poeta maldito, sabes que morirás de hambre, arte y sífilis. No necesitas del sucio dinero).
11. Salvar al mundo en una misión internacional... probablemente solo me dedique a tomar notas, pero bueno... sería una misión internacional.

Eso Internet. Tengo miedo. No quiero caer en las redes de la maldad del sistema. Bueno, sé que de por sí todos estamos en sus redes, pero quiero tener un poco de libertad... Tal vez una mano o un pie fuera. Quiero poder crear cosas y dejarle algo al mundo. Vivir y no sobrevivir. Ser en vez de Tener. En el mundo, tenemos problemas con los verbos. Podría corregirles el estilo, al menos el de la parte del guión que me toca.

Necesito suerte, necesito buenas energías.


martes, 9 de febrero de 2010

My own private 2012




Buon Giorno.
Bienvenidos al 2010, a solo dos años de la esperada hecatombe del 2012, traída por ustedes a través de los Hopi, los Mayas, el Internet, y History Channel.

Verán guambras, el 2009 fue el año con más altos y bajos de mi vida. Un día, he estado a punto de colgarme de una viga del techo; mientras que otro día (bieeen al otro extremo) conocí París con el verano en la cara. He recorrido países en coche, visto otro océano, y ahora he vuelto a las montañas de mi casa, desempleada de nuevo y sin saber qué va a pasar mañana.

He llegado a mi propio countdown para el 2012. Bastante temprano, pero así pasa.
No me gustan esos extremos, no me gusta el desequilibrio. La crisis económica y el discurso oficial apestan.

Tampoco me gustan muchas de las cosas que encontré acá. Pura máscara política y blah blah de cuatro centavos. No es que el otro lado fuera mejor, para nada. Lo que pasa es que me desconecté de esta realidad mucho tiempo, y ahora me cuesta comprender los pequeños códigos de esta ciudad. Aparte de eso, me siento como alguien que sabe mucho de flores, pero que no sabe cómo cultivarlas. Ergo, estoy perdida querido Internet.
Más razones para necesitar terapia, tal vez.

Estoy de malas. Lo siento. Tal vez no debería disculparme. Me disculpo por no querer disculparme.Oficialmente cabreada.

Soy Alicia cayendo por el agujero, siguiendo al conejo blanco ese; ya saben, el roedor de frac que tiene cara de drogadicto. De verdad, estoy empezando a sentir que esas flores de cerezo del encabezado de este blog son un insulto personal. Y eso que yo mismo escogí la imagen. ¿Qué más personal que eso?

Anuncios:
1. Voy a volver a escribir este blog extraño (por alguna razón que no entiendo muy bien).
2. Voy a quitar esas flores, porque de verdad ellas y yo no tenemos una buena relación en este momento.
3. Voy a buscar un trabajo que de verdad justifique mi inversión educativa y que no encaje demasiado en los putos cánones del sistema (NO MATTER WHAT).
4. Voy a partirle el hocico al sistema con mi lengua de reptil y mi carota de Rumiñahui, porque eso de andar con una soga sobre la cabeza no me hace sentir muy glamourosa. Sherio.
5. Me voy al cine. Aprovechemos las vacaciones obligadas. Cambio y fuera.

jueves, 8 de octubre de 2009

Butterflies Instead



Tengo ganas de escribir impulsivamente. Ya saben, listas de palabras, puras burradas o blasfemias y maldiciones varias.

El mundo es un sitio que no entiendo, es un lugar que debería ser declarado manicomio total, mientras que los siquiátricos deberían ser los únicos sitios "sanos". Son los únicos que reconocen lo que pasa, los que ven la realidad tal y como es.

En la peli "Mi vida sin mí", la prota sale en un centro comercial, y se pregunta por qué adornamos y compramos y vemos y creamos pura basura plástica. La respuesta es que lo hacemos para maquillar la realidad, para no ver la dureza de la vida y para olvidar la muerte.

¿Será? ¿Qué dicen Internet?

Are you there?

Is someone there?

O tal vez hoy en día solo estamos agarrados a nuestras computadoras como una forma de no estar tan abandonados. Igualmente, maquillaríamos la realidad y olvidaríamos la la muerte.

Grupos de Jpop, comida rápida, txakolis, libros de Murakami, Susan Sontag y el vacío de la fotografía, películas y hamburguesas. Carne y ensalada. Agujetas de zapatos, dolor de ojo, contactos, miedo, médicos, azul y al fondo del tren, el trabajo los hará libres.

Así es el fluir de las cosas, de la Historia: una maraña que no entendemos y a la que tememos. ¿Donde está Dorothy y el Camino amarillo?


Solo la belleza redime. El resplandor de la Hierba woodsworthsiano, esos seres (contados con las manos) que brillan mientras caminan por la calle. Un diseño, el cielo azul, los árboles. Eso es lo único, el mundo es muy hermoso. Suena tonto, pero es así. La existencia del mundo... no lo sé ¿Alguien puede saberlo?

La última pregunta:

Are you there? Vous etes ici? Where? Doko desu ka? Voi siete qui? Andan por estos rumbos?

¿Hay algo real?

Todo sería tan simple si el planeta fuera mi lecho, y si el cielo fuera el techo. Si el amor fuera de verdad incondicional y si el tiempo no tuviera nociones humanas. Si fuera verano y fuera niña. Si tanta mala leche se hubiera ido por el caño.

Butterflies Instead... sí... qué buena canción.

viernes, 2 de octubre de 2009

Conversando con el Freud que tengo aquí... cerquita del páncreas.




Mi querido señor Freud,

Ayer soñé que me rodeaban un grupo de niñas en vestidos verdes, rosados y amarillos. Como un comercial malo de ese shampoo que dícese ser solo para enanos. You know which one.
Luego me desperté y soñé que me vi dormida. Yo movía entonces mi "mano" y mi mano (la de verdá, verdá) no se movía. "Claro", dijo la Gilda el sueño, "probablemente es por el círculo".
Me desperté. Ahora sí, de verdá verdá.

Mi pana Sigmund, seguro que esta es una de las razones por las cuales necesito terapia ¿no es así?.

Siempre digo en esta cosa blog (sí, ya sé, esa verbalización de mi incipiente esquizofrenia) que soy un extraño ser. Cada día estoy más convencida de ello, por cierto.

Ya, ya... lo sé compi loquero famoso. Todos tenemos pequeñas manías y rarezas, esos detallitos molestosos a los que uno quiere sacarles la lengua. El tipo que no te mira a los ojos cuando estás hablando, el amargado en el cual la ley de Murphy es más bien un teorema indiscutible, el guardia de seguridad que se cree reencarnación del Ranger de Texas, cuando en realidad es Sledge Hammer. El caballero misógino/misántropo/mipuntossuspensivos cuyos comentarios rozan las páginas de Mein Kampf. Vieras, mi pana, todas esas estrellas del jolivú. ¿Cuál Hollywood? Se dice JOLIVÚ Herr Froid. Sip.. FROID. Así... no, tranquilo, no dije Frodo. Froid, Froid. Tu tranqui.

En todo caso, mi buen Freud (viste, soy buena y te llamo como quieres) yo no me puedo desligar de semejante hecho. Ser molestos para alguien es una de las condiciones de la raza humana. Desde Bush hasta la Madre Teresa, todos tenemos un cachito de parte amarga que la gente quisiera escupir. Como el regaliz o el café pasado.

¿O será que me paso analizando demasiado las cosas? ¿Será que me fijo demasiado en el afuera, pero lo que descuartizo, más que vivirlo? (No me mires así, Sigmund).

Últimamente creo que me paseo mucho en el armario narniano que es mi cabeza (y me disculpo por usar una metáfora proveniente de uno de mis libros favoritos, arruinado por Jolivú). Estos días me siento una cámara de vídeo, o mejor, una de esa máquinas de polaroids. Luego... mis sueños extraños. Joer.

Me dices que no soy material de Girl, Interrupted. Estoy conciente que tampoco tengo el glam de Jack Nicholson, aunque puedo hacer muy buenas imitaciones de su face. No obstante, creo que ahora sí (y ya lo dije antes) tengo que empezar a ponerme en orden. No voy a terminar con la fauna y flora de mi lóbulo frontal, hipotálamo y companía (NEVER), solo voy a tratar de tomarme con más calma la estratósfera que me rodea y a todos sus felices e infelices seres. ¿Que dices, Sig?

No sé si deje de soñar cosas tan raras. Eso sí, supongo que yendo con calma, bebiendo agua, respirando y poniendo todo en perspectiva (agréguese un poco de sal y práctica), yo pueda caminar más ligera, sin zapatos. En un sitio fresco. Verde. Azul. Amarillo. Saltando piedras por ahí.

Sé que todos tienen en su cámara interna un sitio así. ¿Verdad Froidito?

Bueno, ya no te enojes. No te vuelvo a decir así. Tengo que ir a desayunar. Suerte con la interpretación de los sueños. Pórtate bien. Regards a la libido.
Danke
G.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Houston, tenemos un problema..

Hola guaguas
Niños y niñas (uso lenguaje incluyente, vieron vieron). Internet en general, madres y padres de familia, solteros y solteras, gays/straight/nosabenocontesta, criaturas interdimensional, uni, bi y tridimensionales, conjuntos y agrupaciones, madres y padres solteros con y sin hijos. Vía láctea y plancton genérico...
De mis consideraciones.

No estoy muy orgullosa de mi intento posmoderno de poema posmoderno. No sé. Apareció de la nada o tal vez de una patata mal digerida, como alguna vez dijo nuestro gran amigo Ebenezer Scrooge. Su servidora carece de justificativo, excepto del simple hecho de que quería intentarlo. Vaya usted a saber.

Pero la cosa, cosita, es que tenemos un problema.

Estoy más extraña que de costumbre. Digo, nunca he sido una ciudadana demasiado apegada a ese bicho que se llama normalidad. No obstante, últimamente ando en un extraño limbo. Verán, debo regresar al UIO pronto, y hay una parte de mí que se hace pipí del susto solo con escucharlo. Además del hecho del bajo control de esfínteres (sniff... sniff...) que semejante hecho provoca, tengo una tesina que está fuera de control y que se escribe sin que yo entienda muy bien qué está pasando. Tengo 26 páginas de nonsense sobre Relaciones Internacionales y tengo que llegar a 50.

No contemos con el hecho de que necesito hacerme continuamente ctrl alt supr cada dos por tres porque me quedo fascinada con una manzana, el paisaje, una cosa que leo en Internet. El hecho de que esté leyendo Amélie Nothomb no ayuda demasiado. Esa es la situación. No estoy acá acá, sino que ando muy ACÁ: o sea, en mi cabezota.
Y mi cabeza parece una película en blanco y negro. De esas en las que la gente anda manejando el coche y atrás aparece una calle que se repite una y otra y otra vez. A nadie le importa, porque Humprey Bogart le está diciendo cosas bonitas a Audrey Hepburn. La vie en Rose.

Sí, así está mi cabeza.

No he olvidado el blog, tampoco lo he abandonado. Tengo que poner orden en mi cerebro y le puse Racumín al perro negro, pero está rondando. Supongo que tengo que dejar las cosas bien organizadas y ver al frente sin tantas ñáñaras. ¡Ayúdanos Papá Pitufo!

En fin, vuelvo a Darfur, Israel y la religión en las Relaciones Internacionales. Si alguien tien alguna sugerencia, comentario, tomatazo, apoyo moral o prozac en forma de palabras, por favor, dirigirse a la sucursal "comentarios" acá abajito.
Venga tíos, agur. Papas Fritas para todos. Glam Charm y Porn y todas esas cosas que vienen en paquetitos de a tres, con celofán y que se comen con pimientos dulces.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Those damned Panda snippers never learn...




1984
El gran hermano te vigila.
Cuidado con comer demasiado.
Cuidado con andar por las calles diciendo lo que piensas.
Tengo miedo de quedarme sola y/o solo ¿no es así?
Cuidado con los grandes estadios llenos, cuando el ojo de Saurón te mira directo.
El tercer ojo ya no funciona como antes.
Quedito, quedito... Muy quedito.

Those damned Panda snippers never learn.

No subas más kilogramos.
No te quedes sin carrera, porque si no ¿qué vas a hacer de tu vida?
No dejes de comprarlo, porque si no ¿quién chucha vas a ser?
Dile que sí a la camiseta rayada, dile que sí a la boina. Rojo, verde, estrella.
Porque si no ¿quién te va a temer?
Si no te temen, no eres nadie. Nadie dentro del estadio y la multitud.
Solitico, no eres nadie, ¿no es así?
Cágate de risa, tomate tu cerveza, aunque por dentro solo quieras acurrucarte y dormir. De lo contrario, atente a las consecuencias.

Those damned Panda snippers, never learn.

El viento vive en catatonia, estos días.
Vive en jaulas de plástico para el microondas.
El lager anda por ahí, disfrazado de Nike y supermercado.
¿Esto es un hombre?
O nos venden el gulag con cara de derechos y Estado.

Those damned Panda snippers never learn...

Así que anda despacio, mira por las rendijas, si quieres.
Es tu derecho.
Pero podrías andar con caramelos de colores en los bolsillos.
Llevar una cometa en la cartera.
Dibujar pájaros en los árboles, porque esos no están prohibidos.
Luego nos podemos juntar todos. Cagarnos de risa frente a tanta mentira.
Soltar las cometas, comer los caramelos, leer libros, pensar, estar, mirar, sentir, decir, cuestionar.

Pero tenemos que andar con cuidado con los sabios, con los discursos, con los de las cuentas, con los de los libracos cánones. Sé que ya no parecen tan importantes. Solo son juguetes, producto de un dibujo animado. Francotiradores vestidos de ideología y/sin/con mercado. Tan ridículos como si estuvieran disfrazados de Pandas.

Eso sí, activa el tercer ojo. Ya sabes...


Those damned panda snippers never learn.

martes, 18 de agosto de 2009

Fuegos de artificio


Las luciérnagas solo viven siete días.
En algún lado leí que las mariposas también tienen un rango de vida muy corto: una existencia rastrera de orugas y dos días de mariposas popstars.

El otro día fui al inicio de las Fiestas de Bilbao (Aste Nagusia 2009). Pueden imaginarse el despiche que siguió (y que sigue).
Ahora, resulta que entre que caminaba por las calles del Casco Viejo con el actual grupo de panas creado en estas circunstancias, y entre que bebía y veía, llegamos al puente que conecta a Abando con la Plaza del Arenal.
Comenzaban los fuegos artificiales, era medianoche.
De repente, la multitud, bastante excitada y pluta para las horas mencionadas, se quedó en silencio.
Hana-Bi. Flores de Fuego, brillo en la oscuridad.
A los humanos nos gustan (a cualquier edad) los colores. Las cosas que brillan .
BAM BAM
Margaritas verdes, azaleas doradas, abanicos plateados, racimos rosados.
La gente solo miraba. Todos mirábamos, envueltos en el hechizo.
A mi lado, una pareja de amigos se besaba bajo la luz. Como en una película gringa a la Nacido el 4 de julio . Puede que el círculo se rompa pronto. En pocos meses ellos tendrán que tomar decisiones. En pocos meses yo dejaré este paréntesis bendito y volveré a ver que me dice la Llacta de Todos.
Solo puedo agradecer los paréntesis. Un poco pluta, un poco cansada. Ahí. De verdad ahí. Viendo polvo de estrellas. Viéndonos a todos, ¿no es así Willian S. ?

Las luciérnagas se mueren a los siete días. Las mariposas entregan las alas a las 48 horas. Nada dorado perdura, dijo el poeta. Los mejores y los más originales se van dejándonos una sonrisa y el rey de diamantes en las manos.
La felicidad dura lo mismo que un fuego artificial. Llega y se va con la misma intensidad.
Por suerte, al final solo tenemos que cerrar los ojos. Concentrarnos con fuerza y volver a ver a esa multitud de adultos siendo encantados por un poco de pólvora y juegos de luces. Tal vez no somos tan complicados, cínicos y hedonistas. Tal vez no somos tan diferentes.
Tal vez (bajo la luz, bajo la noche), no estamos tan solos.

martes, 11 de agosto de 2009

Trenes




Llegó el verano a Europa.
Hace dos días, estaba en un tren camino a Bilbao, donde resido temporalmente por una beca de estudios.
Y verán...
Era uno de esos momentos en que todo parece la escena de un libro. Uno de sos instantes anónimos que la pluma de un buen escritor puede volver pura magia. La femme fatale francesa que leía una revista de farándula con sus largas piernas sostenidas por el asiento contiguo. La pelirroja de gruesos anteojos que sonreía leyendo un libro que hablaba sobre hablar con Dios. La pareja anciana durmiendo con la manos enlazadas.
Y yo.
Yo envuelta en un chal y con un libro de Murakami en las manos, mientras el sol se escondía detrás de los cerros boscosos del País Vasco.
Sobreviví.
Como antes comenté hace algunos meses (poco antes de llegar a España), di este blog por terminado. La depresión (ese perro negro que uno saca a pasear de vez en cuando) me arrastró de su cadena. "El gen del bajón", dice una amiga mexicana. Tal vez, no lo sé. La tristeza es un terreno desconocido, pero visitado por todos.
En el tren pasó algo raro... decidí retomar este blog. Esta vez de verdad.
Vuelvo a él porque necesito mostrar el mundo a través de mis ojos, y decirles a todos ustedes (los que pasen por aquí)cómo es ese extraño trozo de universo en el que habito. Necesito expresar el por qué creo que la belleza y el horror nos redime y nos libera. Tengo que decir cómo el hecho de estar aquí me hace sentir, algunas veces, infinita.
También, porque me encanta escribir. Porque es lo que he hecho desde hace años, para mal vivir y para vivir. Para ambas cosas.
Así que aquí me tienen de nuevo. A ver qué sale de todo esto. A ver qué viene; porque vuelvo a subir al tren, Internet. Inicio el 11 de agosto con nuevo blog. Hace poco cumplí 28. Hay lluvias de estrellas esta semana.
Y el perro negro está atado, mirándome con ojos tristes (¡el muy cabrón!). Trato de no darle de comer.
Que se muera de hambre. A mí me gustan los gatos.

martes, 10 de marzo de 2009

Adios Nonino (una ovación de pie para un mago)

Miren, he estado alejada de este oficio del blog desde hace algún tiempo. Le he echado la culpa a las cosas de la vida, a las cosas del trabajo, a las cosas del estudio y a las cosas de este viaje que me ha alejado, pero que al mismo tiempo me ha reconstruido de a poco. Cosas que hoy son ínfimas.

Hoy no se trata de mí.

Hoy me enteré que el el mundo perdió un Mago. Por locuras de la vida, este Mago y yo compartimos un paréntesis maravilloso: un Allí que siempre tengo en el corazón. El Mago (anteojos, sombrero, cayado) creó un reino en ese lugar. Lo pobló de personajes, condes, trucos, ventanas, malabares y animales exóticos.

Hoy, me enteré que el Mago hizo una reverencia y se fue sin decir adiós. Materializó unas monedas de la nada y cruzó la laguna.

Como buen prestidigitador, sé que él logrará que la energía se transforme y no se destruya. Sacará un as de la manga y estará esperando. Allí. Allí.

Todavía no aprendo a hacer malabares, Mago. Todavía no sabes lo importante que fuiste (y eres) para mi historia. Para la de todos los que vivimos en nuestro Allí.

Tengo una canción para ti, Mago. Muy escuchada, muy usada, tal vez. Sin embargo, representa perfectamente ese hogar que tuvimos fuera del tiempo. Un sitio en el que siempre estarás para mí. Tú puedes visitarlo si quieres, y si tienes tiempo.

Adiós Nonino. Buen viaje.

domingo, 25 de enero de 2009

¿Y si hubiera una guerra y nadie quisiera pelearla?

El médico se llama Izaldin Abul el Yesh. Se lo conoce como un activista por la paz entre palestinos e israelíes. Habla perfecto hebreo y ha recibido entrenamiento médico en Israel. Además, trabaja en un estudio sobre el efecto de la guerra en los niños de Gaza y en los israelíes.

El 16 de enero, una bomba israelí mató a su sobrina y a tres de sus cinco hijas.

El médico, que había actuado días antes como un improvisado corresponsal para los medios israelíes, anunció las muertes en vivo y en directo. Mientras tanto, el Primer Ministro israelí decía que "lloró las muertes", mientras volvía con la cantaleta de que "los terroristas bombardean a Israel desde las casas de Gaza". Al igual que se atreve a decir que las escuelas palestinas son polvorines y que los niños y mujeres muertos fueron escudos humanos usados por el eje del mal.

Miren, yo aquí no voy a apoyar a ningún bando. Creo que ambos pueblos, palestinos e israelíes, tienen su legítimo derecho a existir y a tener un sitio en el mundo. Sin embargo, me indigna toda esta mierda de violencia a la que hemos que tenido que asistir desde diciembre. Me cabrea el uso indiscriminado del poder y mucho más los grititos de ahogado de la ONU que no se anima a mover un dedo hacia Israel para evitar tamaña carnicería. Igualmente, también me tienen harta los mocosos que gritan a todo pulmón la muerte a los judíos, de la misma manera en que lo hicieron unos inombrables hace unos sesenta años. Me agota hasta las náuseas esta actitud de ojo por ojo que solo nos ha llevado a lo que hemos visto en las pantallas.

Cuando me entero de casos como los de Abul el Yesh me entran ganas o de botar todos estos estudios de cooperación que estoy haciendo o de meterme con más ánimo a tratar de hacer algo... lo que sea. No puedo decirles cuál causa es la justa en todo este desbarajuste. Lo que sé es que ambos pueblos han sufrido demasiado. Unos están paranóicos desde que Auschwitz se asomó como un infierno en la tierra. Los otros, en cambio, están abrumados por el desprecio, el racismo y el despojo. Tanto dolor solo conduce a la violencia y a la venganza. He ahí el estado de cosas.

El otro día pensaba, mientras veía en la televisión las imágenes de un grupo de niños heridos en Gaza, que a fin de cuentas una parte del problema está el no reconocer al otro. Si sacamos del panorama, durante un momento, al desalojo ancestral y al derecho de tierras, tanto las madres palestinas como las israelíes quieren a sus hijos en casa para cenar. Las noches de Gaza e Israel están bajo las mismas estrellas, mientras que los amigos, en ambos casos, se saludan con un shalom/salam.

Con distinto sonido, la palabra significa paz.

¿Evitaría una guerra el hecho de que un soldado se encuentre a sí mismo en los ojos del otro? Si eso pasara ¿caerían las armas?

No sé si una respuesta positiva a ambas preguntas puede detener un tanque, pero a veces fantaseo con la idea.

Shalom... Salam

domingo, 11 de enero de 2009

Reconciliación con las fiestas... y esos amables desconocidos


No he podido escribir durante toda las fechas de las Navidades, Años Nuevos, Reyes Magos y Olentzeros (el Olentzero es un carbonero que trae los regalos a los niños vascos. Si se portan bien juguete... sino, carbón y probablemente una mandada a la mierda en euskera).


La cosa es que un día de diciembre dejé mi Residencia Unamuna y me fui pa Salamanca. Seis horas de autobús, cruzando las montañas y llegando a las planicies de Castilla. Seis horas damas y caballeros, seis horas en que pensé muuucho sobre mi vida y qué diablos voy a hacer cuando regrese de mi aventura vasca. Seis horas en las que me dolían cada uno de mis huesitos. Seis horas en que me pegué a la ventana como mosca porque estaba nevando y era lo más bacán del mundo.... hasta que llegué a la entonces soleada Salamanca.


Y qué les voy a decir. Es un sitio bacanshishimo. Es la cuna de la españolidá, con toros, banderas rojas y amarillas, y la Universidad of curs. El problema es que hacía un frío del hijuesumadre. No estoy hablando del frío de Bilbao que es algo así como "¡Qué hijueputa frío!", sino un frío en el que llamas a tu mamá. Les juro.


Claro, al inicio no me importó así que me lancé con mi anfitriona (querida amiga de toda la vida que estudia en Salamanca) y nos fuimos a bebere y a conocere la ciudad. Todo bien. Luego, al otro día, fue mi cena de navidá, y me colé subrepticiamente en una fiesta (celebré con una dominicana, un salvadoreño, dos peruanos, un mexicano, mi pana ecuatoriana y un panameño). Cochinillo, langostinos, melón, jamón serrano y ocho botellas de vino para ocho personas. Brindamos por el hecho de celebrar con amables extraños. Es bueno ser rey.


Todo iba de maravilla. Conversé con mi amiga de todo un poco, y de cosas que uno conversa cuando tiene todo el tiempo del mundo para parlare con una compinche de viejos tiempos. Luego, la cosa se puso extrania, así... extraNIA. Estaba con muuucho cansancio. La vida estaba pesada, la gente y las cosas tenían el ritmo de la voz de la profesora de Charlie Brown. Así estaba el ambiente cuando volví a mi hostal el día 26 de diciembre. Ujujuy.


La cosa es que estaba viendo el History Channel (primera vez en dos meses que veía la tele), cuando de repente. CHA CHAAAAN. Empecé a volar en fiebre, y menudo trip que me pegué ese rato. Llegué a pensar "carajo, me voy a morir en Salamanca... ¡eso es glam!". Estuve un rato así, en esos momentos de iluminación cuando todo te vale porque no tienes fuerzas para moverte. Hasta que llegó la salvadora llamada de navidad en que mis dos galenos personales (léase padre y madre) me recetaron por teléfono, mientras yo en mis delirios les preguntaba "por una manera natural para quitar la fiebre". ¡Hala!


Cuando me di cuenta que, de hecho, era malo tener fiebre (39 grados... mis viejos huesos no pueden con eso), me fui a comprar mi medicina... no me la querían vender sin receta. Ofrecí hacer una llamada internacional para salir de dudas. La mujer me vio en desesperación y fiebre y me dio mi dosis. Estos dealers.


Al día siguiente, medio en delirios, me subí al bus a Bilbao. Seis horas en que nuevamente analicé mi vida, mis cosas, todo regado de la estupidez que te trae la fiebre. Maravilloso.


Cuando volví a mi Unamuna Residencia. No había Internet... No había agua caliente... y el edificio parecía el Hotel de The Shining. Me convertí en Jack Nicholson.


Así que me quedé en cama hasta el 2 de enero. Una buena amiga peruana se quedó acá un par de días y me cuidó durante los primeras horas críticas, cuando yo maldecía al universo, al invierno y a cualquiera que se me pasara por delante. Y leí, leí mucho. Dos libros de Haruki Murakami, un ensayo sobre Mishima de Marguerite Yourcenar, los cuentos completos de Cortázar, Paul Auster, una novela malísima de Federico Moccia, un libro sobre Seguridad de la Unión Europea, un libro sobre el conflicto de Darfur y un ensayo acerca de E.E. Cummings. Al menos creo que salí más sabia de la enfermedá.


No tenía saldo del cel, por cierto... Así que la incomunicación era total. Casi, casi fue un experimento social. Hasta que el día 2 de enero de 2009, saqué mis huesos de la cama y volví al mundo. Estoy más flaca, perdí un poco de color, y cené comida china para el 31 de diciembre, cuando mi panita peruana celebró conmigo el cambio de año. La vida es extraña.


Supongo que recordaré estas fiestas para siempre. Entre la incomodidad, el bicho salmantino que me atacó y la soledad, me he dado cuenta que no quiero pasar otro fin de año en total calma, en esa rutina que le agarra a uno de saber qué hacer y con quién pasar. Me conecté con completos desconocidos que me trataron como famillia, y que me cuidaron como familia cuando estuve mal y sola cuando todo el mundo (se supone), debe estar en casa y bien.


Me gusta saber que la gente puede ser tu familia, toda la gente. Ya no me siento tan Grinch, excepto tal vez por el color.


Y con este mensaje a la conciencia, me voy a caminar. Hace sol, la Ría me llama y el Guggenheim brilla en la luz. Hacen dos grados. Agur.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Mi caja de jabón




Verán, he tratado de empezar este post desde hace dos semanas y no lo logro. No lo logro porque es algo que normalmente no hago, y eso es, como dicen los gringos, pararme sobre una caja de jabón y empezar a gritar mis verdades al mundo. Me siento como ese viejito del centro de Quito, un man que anda con un megáfono contando las desventuras y peligros de las andadas del Tío Sam en América Latina. Ahora mismo estoy en los zapatos de un predicador de "The End is Near", de la Segunda Venida, o de la anuncia catástrofe del 2012. Lo que venga primero.


Ok. La cosa es esta: estoy oficialmente cabreada.

Lo siento, nunca quise que este blog acabe siendo una especie de graaaan desahogo emocional. Hay profesionales que trabajan escuchando este tipo de cosas, por el amor de Jebusito Sánchez-, pero ni modo... ¿Alguno de ustedes recuerda ese post que hice de mis cosas favoritas? Pues ahora me siento con ganas de ponerme en la palestra y contar con los dedos lo que me molesta. Sobre todo porque a veces me canso de respetar al genéro humano y recibir calabazas. En fin.


Estoy cabreada, en general, porque parece que la gente anda por la vida lanzando a la gente a la basura como si fuera el periódico de ayer, porque la conexión más fuerte que se hace últimamente es con el Internet, porque nunca entenderé el deseo de posesión y de poder que una persona quiere tener sobre otra, porque se dependen de los caprichos y el nivel hormonal de algunos para poder actuar (sobre todo en el trabajo, siempre pasa), porque los milímetros de espacio propio no te los respetan. Te los invaden de gritos, te los invaden de humo, te los invaden de ruido, te los invaden de hipocresía, te los invaden de mentiras, de promesas sin fundamento y de puro egoísmo. Y eso al final es una salsa que no quiero probar. Por ningún motivo.


Y estoy cabreada porque el iraquí no le acertó con el zapato al próximo ex Rey del mundo. Eso me hubiera alegrado la semana.


Es irónico como esta sociedad premia al más "vivo", al más "sapo", al que sabe manipular con la sonrisita, o con una zalamera frase, para luego mostrarse terriblemente humano. Demasiado humano.


Supongo que este es el post menos navideño que encontrarán a kilómetros a la redonda. No me importa. Hoy soy El Grinch. Y con muuuucho gusto. Incluso me estoy poniendo verde por la falta de sol. Casi, casi entro en el personaje.


Miren, no soy ultra cristiana, ni nada. La cosa que el colegio, la religión, y el especial navideño de Charlie Brown me dijeron que hace alrededor de 2000 años nació un man que dijo eso de que al final el mandamiento último era el amor, el mero respeto al otro. No se preocupen, no estoy predicando, ni nada por el estilo (la caja de jabón no alcanza para tanto), pero saben... con todo y estas fechas me he puesto a reflexionar en eso... ¿Cuándo perdimos la mera consideración a las otras personas? ¿Cuando nos volvimos tan desechables? ¿En qué maldito momento uno se dio la vuelta y resulta que te tienes que ganar el simple respeto del humano de al lado?

Igual, tal vez soy una completa boluda, pero yo todavía creo que la gente está hecha para relaciones largas, amistades duraderas y encuentros significativos. Suena super ingenuo y hasta me da un poco de verguenza publicarlo en pleno Internet. Pero soy así... y ni modo, pueden salir corriendo por la puerta trasera, si no les convence el asunto. La ley del más fuerte será la verdadera, pero a mi no me cuadra. Todavía tengo fe en la incondicionalidad del aprecio del otro, y que una promesa se puede cumplir. Un beso puede tener aún significado, una palabra puede ser de ayuda, una mano puede ser lo que te saque del abismo.

Tal vez (y es muy probable), lo mío sea pura equivocación o niñería. Lo siento, soy así. Y por todos los dioses me tendrán que enterrar así. No pienso ceder al narcisismo y a las supuestas skills actuales de supervivencia. Mejor solita que mal acompañada, joer.

Me dijeron a los diez años que el mundo no se puede cambiar, y que la ley del "ojo por ojo", del abuso y del uso de la gente es todo lo que se puede pedir. Es lo que hay.

Tengo veintisiete, y todavía sigo creyendo que los humanos tienen algo bueno dentro de su naturaleza ("hechos de polvo de estrellas", por cursi que se lea). Soy terca, no puedo evitarlo.


He hecho mi uso de mi caja de jabón. Gracias. ¡Hala!, como dicen por aquí, ¡A volver a la vida! Porque a las penas, hay que darles guitarrazos.

Hasta el 2009, gente del Interné.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Real Politik


Me dicen que afuera el Mundo se ha vuelto un un relajo de polos de poder, en el que cada vez es más difícil tener certezas; adivinar qué va a pasar mañana.


Me dicen que cada día es más fácil saber dónde está uno u otro, y qué se está haciendo a kilómetros de ti mismo, todo a través de una pantalla omnipresente, omnipotente, omnisciente.


Me dicen que se puede salvar el mundo con cuatro discursos y un sistema de cooperación mutua.


Me dicen que hay gente que cree que con una canción y unos zapatos viejos uno se salva de ser parte de este todo y nada.


Me dicen que al otro lado del charco, gente celebra porque un mestizo, medio musulman, hijo de migrantes tomó el puesto de so called rey del mundo. Me dicen también que gente caminó, marchó y vio la cima de la montaña y fue libre al fin para ver esto... Yo no soy tan optimista.


Me dicen que la gente baila los bailes de todo el mundo, pero ya no sabe cómo se baila en su propia ciudad. Me dicen que la gente anda en pos de las grandes causas, mientras las flores se marchitan en su patio trasero.


Me dicen que el dinero ya es pura ilusión, y que tu existencia está más monitoreada, y al mismo tiempo menos garantizada que nunca.


Me dicen que todos estos hechos son importantes, necesarios, reconocidos, partes indiscutibles de la existencia.
Porque uno tiene que ser un profesional comprometido y responsable. Y sí, puede ser que así sea.


Pero otra voz (pequeña, pero presente), me dice que levante la vista y me fije en la niña del piso del frente. Ella está ahí con su vestido verde, mientras mira a través de la ventana cómo las hojas amarillas de los árboles y las bolsas de plástico vuelan gracias al viento de finales de otoño. Mariposas, monedas de oro, aves surrealistas frente al cielo azul y el sol que no calienta. La vida colándose entre el concreto.
Oigo que eso es importante, necesario, reconocido, parte indiscutible de la existencia... porque es imprescindible.

Lo único que te hace un ser humano comprometido, responsable.
Y así, las cortinas se quedan abiertas.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Euskera, gigantes... kalimotxo (s)



Según leí una vez hace mucho, mucho tiempo, los gigantes habían creado y traído el euskera a los vascos antiguos. El idioma tendría unos tres mil años y ha resistido a todo tipo de invasiones linguísticas (sobrevivió al Imperio Romano y al Latín, ni más ni menos). Es un idioma fuerte, con predominio de la k, la z, la e, la x, y consonantes imposibles como la tx y la tz (suenan a "ch"). Al principio, parece un idioma de otro mundo. La gente de acá lo habla tanto que a veces se les olvida el español. De hecho, al inicio me quedaba embobada escuchándolo en el bus (ni el cambio de continente y hemisferio me ha quitado la mala costumbre de andar espiando descaradamente a mis semejantes).


Señores, debo aprender euskera; es una máquina de idioma.


Hasta ahora he aprendido unas pocas palabras... Eskerrikasko (gracias), Ogni Etorri (Bienvenido), Garagardo (cerveza, ya lo dije... pero es una palabra que merece repetición), Ikastetxe (Colegio) laguna (amigo)...


Verán, esto va a sonar como propaganda de Lonely Planet, pero les juro que para mí esta lengua me recuerda al campo, al verde, al bosque. Los vascos eran montañeses, vivían en fuertes grupos familiares y con el paso del tiempo se abrieron al mundo. No hay que confundirse, eso sí, con los estereotipos. Esta gente te recibe con todo. Disfrutan de la comida y la bebida de una manera que no he visto hacerlo jamás. Experimentan cada minuto como si fuera el último, y cada sentimiento como si nunca más fueran a sentir otra vez. Al final, viven la vida profundamente. Hablan fuerte, para que no queden dudas de sus palabras.


Ando con el miedito a que estos posts sobre tierras vascas suenen a cuadro costumbrista decimonónico. Espero que no sea así. En todo caso, si el tono es el mencionado, o si encuentran horrores gramaticales y ortográficos dignos de asesinato a la autora, por favor, considérese al Kalimotxo que traigo entre pecho y espalda (vino con coca cola... la verdá es que no no sé si fueron uno o algunos más. Detallitos, compañeros).


Supongo que necesitaba hacer una mini introducción al sitio en el que vivo ahora. De repente, la vida me cambió y estoy en otro continente, en un sitio donde el habla es extraña, la comida viene en proporciones descomunales, y donde jamás hubiera pensado que iba a terminar. Nunca digas nunca, nunca trates de imaginar que vas a hacer el siguiente mes. He ahí la lección de todo ello.


Agur, lagunak. No más kalimotxos pa mi. No por esta noche, a menos.

jueves, 30 de octubre de 2008

Charlando sobre el clima


¿Se acuerdan de esas postales de las Navidades, todas idílicas con la nieve, el trineo y esa gente rosadita y gordita cubierta de abrigos que parece tan, pero tan contenta?

Pura mentira podrida.

Estoy pasando en mi primer Otoño a Invierno, y aunque suene como taxista aburrido ("¡Qué frío!, ¿nocierto señoríiita?"), debo hablar del clima, porque por Jebusito sánchez, esto es un relajo.

Verán, Bilbao está cerca del mar, lo cual representa un plus...El mar es en sí mismo un super PLUS. Todo bonito, azuliito, postal toda romanticona en cualquier estación (insértense ojos de anime).

Sin embargo, este charcote trae humedad... y por consiguiente, lluvia. Cuando llegué, acá la temperatura era toda quiteña (solazo con nubecitas medio miedosas de vez en cuando), pero de repente todo se resume a cantidades increíbles de agua. Si acompañas a eso una temperatura de cuatro grados, cagaste pana.

Tengo los zapatos mojados, la nariz helada, las orejas entumecidas y arrugadas (sí, demasiada información, pero les juro que las orejas se me secan en este clima). Los huesos, allá dentro, también se mueren del frío. Fue horrible... horrible.

Y me dicen que la cosa se pone peor.

Pero no os asusteís, pues estas aguas tienen sus ventajas. Todo acá se ve muy verde y bonito, y las montañas están como para postal.

Nota mental: no hacerle caso a las postales. Jamás.

Igual, como quiteña le puedo encontrar el gusto a los días lluviosos. Además tengo gripe... Me siento en casa. Dicen que pronto nevará. Nunca he visto la nieve, así que eso me ilusiona. Supongo que no me puedo librar del mensaje subliminal de las postales. Muerte a Hallmark.
A ver qué me trae esta ciudad lluviosa. La curiosidad me mata.
Si el agua no se le adelanta, claro.

viernes, 17 de octubre de 2008

Volviendo...Yendo... Llegando


¿Qué les puedo decir?... ¿Siguen por ahí?

Bueno, tuve que dejar abruptamente este blog por tres cosas:


1. Estaba acabando mi tesis de la Maestría y trabajando en tres proyectos a la vez. Todo ello tuvo que realizarse a la velocidad de la luz debido a que:

2. Me salió una beca para España. Con todo lo que tenía que hacer me dio

3. Una crisis de estrés-esdos-xanax-depreshion-quasi-emo-kudai lo que me condujo

4. Al extraño mundo sobre el nido del cuko (hago un espectacular Jack Nicholson), el cual influyó a que

5. Tuviera mis quince minutos de "novia cadáver". Por tanto,

6. Decidí dejar al querido blog un dratito y acabar mis trabajos y estudios. Relax... ustedes saben. Con eso, de repente

7. Volé durante once horas y heme aquí en el País Vasco, de donde escribo en este momento.


Y sí, estoy en Bilbao, a las ocho y media de la noche en este lado del charco. Es otoño, hace frío, los árboles están lluchiticos. Aparte, hay puras zetas y cetas y euskera, idioma marciano del cual he aprendido palabras como zorionak (felicidades) armiarma (araña) ama (mamá) garagardo (creo que significa cerveza).

Rebalrogs. La vida cambia.

Tuavía el mal de la tensión me agarra de la espalda por minutos. Pero he decidido que escribir ayuda, y mucho. Y este blog me puede acolitar a ello. No estoy hablando de terapia (diosito nos libre). Tampoco me he convertido en una enviada de los jesuses o algo así.

Nop.

Solo quiero volver a escribir porque me encanta, porque me determina y porque me da raíces.

Blanche Dubois espera que ustedes sigan por ahí, amables desconocidos.

Agur mis amigos, nos veremos en nuevas entradas.

sábado, 7 de junio de 2008

Cuán afortunados somos, tú y yo, de tener un hogar fuera del tiempo


Uno de mis poetas favoritos es el norteamericano E.E. Cummings, quien tenía la maravillosa costumbre de escribir con todo el corazón y sin ninguna contemplación a la gramática tradicional. Hoy, en esas navegaciones imsomnias, encontré el primer poema Cummings que leí. Tendría unos quince años. Tiempos aquellos.

El texto se llama “Stand with your lover on the ending earth” (algo así como “Junto a tu amante en el fin del mundo). Solo recordaba la última estrofa “cuan afortunados somos tú y yo, cuyo hogar está fuera del tiempo. Nosotros que hemos venido desde las fragantes montañas del ahora eterno, para meditar un día (o tal vez menos) sobre los misterios del nacimiento y la muerte”. No sé por qué, ni de donde llegó, pero lo que viene asomó después de leer el poema. Se los dejo.

Un día te enseñan que tu vida se debe resumir en dos hojas escritas a doble espacio, letra Times new roman 12. La hoja se llama currículum vitae, porque es vital, y sin él no eres. Un día te enseñan que tú eres lo que otros dicen que eres, y te modelan un corte de pelo y un uniforme que se denomina moda. Un día te dicen que tú eres lo que tienes, y si no, no cuentas ni en las estadísticas. Un día te compran por dos centavos y una sonrisa. Un día le haces un favor a un poderoso para lograr otro favor o salvar el pellejo. Un día pierdes el sentido del humor, porque si no, te dicen pueril y poco profesional.

…Un día mandas al diablo todo eso. Decides verte como quieres, y te das mucho más valor de el que tiene la bolsa de maníes con la que te pagan tu vida y tu trabajo. Más tarde, sueñas en bosques, mar, caracoles, botellas de colores, y el resplandor de la hierba.

Un día te das cuentas que no necesitas patrones, sino a tu propia voz para decidir tus próximos pasos. Y te ríes, te cagas de risa, y haces todos tus chistes malos, y planeas todas tus interpretaciones de los mejores momentos de Dr. House. Porque te da la gana. Porque puedes.
Así, mientras el calentamiento global aumenta, los arsenales crecen, y a la gente no se le ocurre mejor cosa que ponerle el pie al vecino, uno se encuentra deliciosamente humano. No sales con un rifle a salvar el mundo a punta de tiros, ni a crear el nuevo movimiento político número 1439430480248204 porque ahora sí la Patria vuelve al pueblo. Por fin (con tu trabajo, con tus pasiones), te vuelves activista de tu vida, de los tuyos y de aquellos a quienes alcanzas, muy humanamente, a ayudar. Sobre todo, recuerdas utilizar a conciencia las mejores herramientas de desarrollo humano: tus propias manos. Finalmente, te haces especialista en uno de los oficios más olvidados en los últimos tiempos: ser gente. La mejor que puedas ser.

Ahí estás, parado en el fin del mundo. Si tienes suerte, estarás acompañado por alguien a quien le parece lo mejor del mundo estar contigo, incluso en el fin del mundo.

Justo ahí, cuando las murallas se caen y las esperanzas se pierden, te das cuenta de cuán afortunados son de tener un hogar fuera del tiempo.
Un lugar para meditar sobre misterios tales, como el nacimiento y la muerte.

Suppose we could not love,dear;imagine